Por Yucatan.com.mx
05/06/2011
MÉXICO (Por William Booth y Howard Schneider, de The Washington Post).- En su quijotesca pugna por dirigir el Fondo Monetario Internacional, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, comenzó esta semana una gira mundial para exponer su propuesta de que es hora que los países emergentes tomen un papel central en la institución, y que él es el indicado para el trabajo.
Respetado economista ortodoxo, a quien se acredita contribuir a transformar México de un estado proclive a la crisis a un faro de estabilidad en Latinoamérica, Carstens aparece en desventaja para vencer a la ministra de Economía francesa Christine Lagarde, e incluso podría afrontar la rivalidad del gobernador del banco central de Kazakhstán, Grigory Marchenko, por el apoyo entre naciones emergentes.
Las apuestas, en contra
La atlética, elegante francesa es la favorita de Europa para sustituir al ex director de la institución, Dominique Strauss-Kahn, bajo arresto domiciliario en Nueva York acusado de atacar sexualmente a una camarera.
Hasta ahora, sólo Uruguay ha manifestado su apoyo al banquero mexicano, famoso aquí por su impresionante circunferencia y su obsesión por mantener la inflación a raya.
Sin embargo, hay la sensación de que la candidatura de Carstens está cambiando el juego de la sucesión en el FMI, y por extensión también afecta el dominio de EE.UU. sobre el puesto de presidente del Banco Mundial, la sinecura japonesa sobre el Banco de Desarrollo de Asia, y otros puestos parte de un sistema en el que los triunfadores se han repartido el botín.
Por lo menos esta vez hay una opción, no un dictado europeo.
"En los 65 años de su existencia, el fondo ha estado siempre bajo la dirección de europeos. De los últimos 33 años, 26 ha estado bajo administraciones francesas", señaló Carstens. " "No estaría en campaña si no creyera que mi candidatura es viable", señala.
Como experto en finanzas internacionales y ex funcionario del FMI, quizá Carstens tenga las credenciales técnicas más fuertes, indican analistas de Washington.
Carstens recuerda que en sus años de adolescente, la tasa de inflación en México, de 25%, era tema de animadas pláticas familiares sobre economía.
"De niño nunca tuve mucho dinero, pero recuerdo que en casa discutíamos mucho sobre inflación, tasas de cambio y devaluación, aunque para entonces yo no sabía que se llamaban 'problemas macroeconómicos'", dice Carstens, quien tiene un doctorado de la Universidad de Chicago.
El consejo del FMI espera tomar su decisión este mes, por lo cual Cartens planea visitar Brasil, Argentina, Portugal, China, India, Canadá, Japón y Washington en busca de apoyo.
Incluso los analizan que simpatizan con la campaña de Cartens la consideran bastante difícil: porque los europeos rápidamente se organizaron en torno a Christine Lagarde y quieren mantener el puesto; porque el poco probable que los países emergentes apoyen un candidato común, y porque EE.UU. tratará de mantenerse neutral, por temor a incomodar a uno u otro bando, o perder sus prerrogativas en el fondo en el BM.

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